Quieras Luna no cederle el cielo
a esa tropa de gotas de agua,
al montón de chusmas inquietas
que copulan la tierra sin ganas.
Que se oyen caer de indolencia
sobre el verde colchón de esta cama.
Que se mueren faltas de presencia
como mueren algunas palabras.
Se ríen desterradas
y solo son lágrimas que caen.
Quieras Luna no cederle la noche
a la angustia de no verte estrellada,
al consejo que el aire susurra
de alejar con su fuerza a las almas
Que crecen en silencio
y solo son gente que se busca.

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