Con el primer Hola me dejaste boquiabierto, te diré petrificado.
Ahora solo quiero vomitarte mi miel -palabras de amor-;
llorarte como condenado sobre tus hombros
cada vez que el día me resulte denso....
Sin el Chau es indecible, (no sé bien)
si mi amor tiene puestos los números correctos;
si sabés, si ignoras, si querés,
si se te cruza la más mínima posibilidad (mi más mínima chance).
Cuando oí mi nombre en tu voz, al fin, después de tanto esperar
-carpe diem (suelta de globos), al niño se le iluminan los ojos-
solo pensé que todo resultaría más fácil desde aquí
y, ya ves, tan solo el torbellino nos llevó...
Y al momento de impulsarme, respiré y vacilé
sin saber la dirección en la que soplaría el viento.
El resultado (¿yo qué sé cómo nos fue?) es anecdótico
lo importante es el tiempo que pasó, que pasó, pasó....
Sin el Chau me acomplejé, hoy no sé qué es lo correcto
si mi amor fue una guarida o una espada apoyada en tu espalda.
Te llevaste las sonrisas en la maleta
y ahora ya no tengo un hombro.



